diciembre 13, 2012

EN BUSCA DEL RITUAL DEL TANTRA DE KALACHAKRA


Sobre la expedición al Tíbet se han difundido versiones manifiestamente falsas. Se ha dicho que Himmler, antes de partir para la expedición, recibió a su jefe, indicándole qué es lo que "debía 
encontrar". Se decía que era una piedra con la svástica originaria grabada que debía ofrecer como regalo al Fuhrer. Se ha escrito también que esta piedra habría sido requisada por los soviéticos y yacería en un ignoto museo de Moscú. Se ha dicho igualmente que Schaeffer trajo para el fuhrer un documento de singular valor que éste habría colocado en una habitación cerrada y sin ventanas en el bunker de Rastemburgo, en la sala donde supuestamente meditaría. Dicho documento no era otra cosa que un pergamino en el que el Dalai Lama habría firmado un tratado de amistad con la Alemania nazi y reconocía en Hitler al jefe de los arios. Es posible que Schaeffer trajera un documento de ese estilo aunque sería imposible conocer el valor que le atribuía cada parte: declaración de principios o documento de compromiso sin otro valor que el diplomático.

También ha circulado el rumor propalado por los esoteristas menos avisados, según el cual el fuhrer habría recibido a un "lama de guantes verdes" enviado desde el Agartha. Pero todo ello no puede sino incluirse en el capítulo de las hipótesis manifiestamente fantasiosas.

Lo que sí esta fuera de toda duda es que la expedición al Tíbet tuvo efecto y en los medios de la Ahnenerbe se le dió mucha importancia, al igual que entre los aliados.

De todo lo que trajo Schaeffer a su regreso a Alemania una cosa merece destacar se sobre cualquier otra: el ritual del Tantra de Kalachakra y un dossier exhaustivo sobre esta iniciación tántrica... el primer material documental que llegó a Occidente sobre este tema.

?Qué importancia puede tener este ritual? El Tantra de Kalachakra y su iniciación no es una más de entre el florido conjunto del budismo tibetamo. Es la "iniciación suprema", la que "asegura el renacimiento en Shambala" justo en el momento de la batalla final contra las fuerzas del Mal. Un tema parecido se encuentra en la mitología germánica en el episodio del Rakna-rök: Odín se pone al frente de sus huestes compuestas por las almas de los más heróicos guerreros caídos en el campo de batalla y marcha con ellos hacia la batalla final.

Lo realmente sorprendente en el caso del Tantra de Kalachakra es que tratándose de la inicación suprema del budismo tántrico, puede ser administrada a cualquiera aunque no haya sido iniciado previamente en esta escuela tradicional: es una iniciación para profanos. Pero esto no es todo, se trata de una iniciación propia de la casta guerra. Está íntimamente unido a la leyenda de Gesar de Ling.

Un lama tibetano, Chögyam Trungpa, nos lo explica: "Gesar de Ling vivió aproximadamente en el siglo XI y fue el rey de la provincia de Ling, al Este del Tíbet. Al término de su reinado, los relatos y leyendas sobre sus logros en cuanto guerrero y gobernante se difundieron por todo el Tíbet y terminaron por ser la epopeya más importante de la literatura tibetana. Algunas leyendas afirman que Gesar de Ling retornará, viniendo de Shambala, al mando de un ejército para someter a las fuerzas de la oscuridad en el mundo". En todo Occidente la misma leyenda se repite: la de un rey -el "rey perdido"- que se ha ocultado en las entrañas de la tierra o en lo alto de una montaña, en cualquier caso, en un lugar inaccesible, solo regresará el día de la lucha final para ponerse al frente de sus huestes. En el caso de Gesar de Ling se habría ocultado en Shambala.

Sigue Trumgpa Rimpoche: "Entre los tibetanos existe la creencia popular de que aun es posible llegar al reino de Shambhala, oculto en algún valle remoto en un rincón de los Himalayas. Hay también cierto número de textos budistas que dan instrucciones, detalladas, pero oscuras, sobre cómo llegar a Shambala". Para Trumgpa Rimpoche, Shambala existe realmente, no se trata de un país imaginario o de una mera leyenda moralizadora. Un amigo inglés de Rimpoché cuenta como en estado de meditación profunda el lama podía ver la geografía de Shamballa en un espejo. En el verano de 1979 Chögyan Trungpa Rimpoche y Osel Tendzin impartieron un seminario en Colorado con el título "El guerrero de Shamballa".

Las SS, una orden guerrera, marcharon al Tíbet en busca de una iniciación guerrera: no de algo que fuera mera literatura o historia marchita, sino realidad operante. Y aunque sea preciso recordar que el nazismo no es "el guenonismo más las divisiones panzer", si es cierto que algunos de los miembros de la Anhenerbe conocían las tesis de Evola y René Guenon, y coincidían con el análisis "tradicionalista" realizado por estos dos pensadores: la tradición es algo vivo y si en un marco geográfico muere o se extingue hay que prender de nuevo el fuego sagrado tomando la llama de otro fuego sagrado aun vivo. Y las SS encontraron este fuego en el Tíbet: identificaron sus ideales guerreros, con las tradiciones relativas al "rey del mundo" y a "Shambala" y se hermanaron con ellas.

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