junio 06, 2013

CIVILIZACIONES PERDIDAS...




Apareció en escena el famoso escritor suizo Erick Von Däniken , quien supo cautivar a Moricz para que le diese material fotográfico y la versión oculta de su hallazgo, hecho que fue espectacularmente explotado en el libro “ El Oro de los Dioses ” (1974), donde Däniken no sólo se limitó a fantasear con la versión original de la historia, además, por si fuera poco, sostuvo haber ingresado él mismo a la Cueva de los Tayos (en sus sueños) y haber visto con sus propios ojos la biblioteca metálica. Primero apareció en escena el famoso escritor Suizo Erick Von Däniken, quien supo cautivar una Moricz para que le diese material fotográfico y la versión oculta de su hallazgo, hecho que fue espectacularmente explotado en el libro "El Oro de los dioses" (1974), donde Däniken no se limitó Sólo un fantasear con la versión original de la historia, además, por si fuera poco, sostuvo haber ingresado él mismo a la Cueva de los Tayos (en sus sueños) y haber visto con sus propios ojos la biblioteca Metálica. 



El libro fue un bestseller mundial: 5 millones de copias y traducido a 25 idiomas. El libro fue un best-seller mundial: 5 millones de copias y traducido a 25 idiomas. Ni un peso para Moricz. Ni un peso para Moricz.

El libro cautivó de manera particular al lector europeo, y fue así como el ingeniero escocés Stanley Hall contacta con Moricz para proponerle una expedición internacional a la Cueva de los Tayos. El libro cautivó de manera particular al lector Europeo, y fue así como el ingeniero escocés Stanley Hall contacta con Moricz para proponerle una expedición internacional a la Cueva de los Tayos. Moricz aceptó siempre y cuando él fuese el Jefe de la Expedición y que ningún objeto hallado en el mundo subterráneo fuese retirado. Moricz aceptó siempre y cuando él fuese el Jefe de la Expedición y que NINGÚN objeto hallado en el mundo Subterráneo fuese retirado. 


Stanley Hall no aceptó la propuesta, desechó la presencia de Moricz y se comunicó con el Gobierno de Inglaterra. Stanley Hall no aceptó LA PROPUESTA, desechó la presencia de Moricz y se comunicó con el Gobierno de Inglaterra. Resultado: En 1976 se llevaría a cabo una expedición Ecuatoriano-Británica, con un intimidante personal militar y científico y, para añadir la cereza a la torta, la presencia del astronauta norteamericano Neil Armstrong (¿?). Resultado: En 1976 se llevaría un cabo una expedición Ecuatoriano-Británica, con un intimidante personal militar y científico y, para añadir la Cereza a la torta, la presencia del astronauta norteamericano Neil Armstrong (¿?).

Desde luego, esta no sería la primera incursión del astronauta en un lugar donde “las papas queman”.Recordemos tan sólo sus frecuentes visitas a Paysandú, Uruguay, debido a la intensa actividad OVNI en la Estancia de la Aurora (popularizada por el escritor brasilero Trigueirinho ).  El mismísimo dueño de la Estancia donde ocurrieron los hechos, Angel Tonna , con quien tuvimos la oportunidad de compartir en su casa de Paysandú en 1999, recordaba claramente las visitas de Armstrong quien, además, le confió en su propia casa de Uruguay que la misión Apolo XI de 1969, enfrentó un encuentro cercano del TERCER TIPO en la Luna. 

Las investigaciones Ecuatoriano-Británicas se desarrollaron por 35 días, instalando un generador de electricidad en el campamento base, a escasos metros de la boca misma de la Cueva, descendiendo a diario a las profundidades para desarrollar sus “investigaciones geológicas y biológicas”.  Según el informe final, la comisión de estudiosos concluyó que la Cueva de los Tayos no tenía origen artificial, y que no había indicios de trabajo humano. Según el informe final, la Comisión de estudiosos concluyó que la Cueva de los Tayos no tenía origen artificial, y que no había indicios de trabajo humano. Todo lo había hecho la naturaleza... 
No obstante, una de las afirmaciones más sorprendentes salió de boca del mismísimo Armstrong , cuando al salir de la Cueva de los Tayos (luego de permanecer en ella tres días completos) afirmó a la prensa ecuatoriana que “su experiencia en la Cueva había superado lo que el vivió en la Luna”. 

Sospechando entonces lo que el astronauta de la misión Apolo enfrentó en la Luna (encuentros OVNI), nos preguntamos con qué misterio se halló en el mundo subterráneo como para lanzar tal comparación. Sospechando lo que entonces el astronauta de la Misión Apolo enfrentó en la Luna (Encuentros OVNI), nos preguntamos con qué misterio se Halló en el mundo Subterráneo como para lanzar tal COMPARACIÓN. 

Neil Armstrong en los Tayos.

(QUE HACE LA NASA INVESTIGANDO LAS CAVERNAS EN AMERICA ?)

Las Sierras del Roncador

En el inmenso estado brasileño de Mato Grosso (901.420 Km²), se esconde un enigma de proporciones similares a la geografía que enfrentamos. En el sector de sus chapadas, de zonas bajas y pantanosas, concretamente en las denominadas Sierras del Roncador, se halla el ingreso a un mundo perdido que se protege tras su indócil selva y las flechas de los aguerridos indios del Parque Xingú. 

Al dar un vistazo a este paisaje, es inevitable asociarlo con el que nos ofrece el misterio del Paititi, aun más al encontrar claros indicios que apuntan a una raza de seres superiores que vivirían en las entrañas de la tierra y que, por si fuera poco, al igual que otros Retiros Interiores, estarían custodiando la “verdadera historia de la humanidad, su origen y misión”. 


No en vano, en 1925 el investigador George Lynch sostuvo en la prestigiosa revista Science at Vie que en el Mato Grosso se encuentra el origen de todas las civilizaciones de occidente. 


Recordemos que ese mismo año, el Coronel inglés Percy Harrison Fawcett (medalla de oro de la Real Sociedad de Geografía de Inglaterra y jefe de la comisión encargada de delimitar las fronteras entre Perú y países vecinos) llevó a cabo una arriesgada expedición en pos de aquellas selvas indomables, de donde nunca más regresaría. 


La extraña desaparición del Coronel Fawcett 
Fawcett iba en busca de una ciudad secreta en el Roncador, denominada por él “Z”. Hasta la fecha, a más de siete décadas de esta expedición, no se sabe a ciencia cierta qué ocurrió con el avezado Coronel, que desapareció de pronto en medio de las selvas del Xingú con sus dos acompañantes: su hijo Jack de 22 años, y el fotógrafo Raleigh Rimmel . 


Un detalle intrigante en torno a su desaparición, fue revelado en 1952, por otro de sus hijos, Brian, quien afirmó, con seguridad aplastante, que si su padre entró en aquella ciudad perdida que buscaba, la “gente” de allí no le habría dejado salir...

Para pensar un poco más, la esposa del Coronel afirmó que cuando vivían en el extremo Oriente, aparecieron unos hombres extraños que le anunciaron hechos extraordinarios para el futuro de la familia, anticipando, incluso, el destino de Fawcett.  A todo esto se sumó el descubrimiento científico de Machu Picchu por Hiram Binghan en 1911, hecho que daría al Coronel mayor fuerza a su convicción de partir a la Sierra del Roncador, que debe su singular nombre a los extraños sonidos que parecen surgir del suelo. 

El explorador, desde luego, sabía que en Brasil, así como en otras regiones aún sin investigar de América del Sur, yacían escondidas, ocultas, ancestrales ciudades de piedra, enterradas bajo el conveniente manto selvático.

Ya en sus viajes por el continente, Fawcett había oído hablar de hechos extraños, como la existencia de “indios rubios, de ojos azules”, pirámides en la selva y entradas secretas a antiguas ciudades subterráneas. 
El atlante de Basalto

El hecho que motivó finalmente a Fawcett a partir en busca de “Z” radicaba en una extraña estatuilla de estilo egipcio, hecha en basalto negro (roca volcánica vitrificada), que llegó a sus manos gracias al famoso novelista Sir Rider Haggard , autor de la fascinante obra “Las minas del Rey Salomón”, quien la consiguió en el Brasil a fines del siglo XIX. 

A través de la investigación psíquica, como la psicometría, se determinó que el objeto, de unos 25 cm. A través de la investigación psíquica, como la psicometría, se determinó que el objeto, de unos 25 cm. de altura, provenía presuntamente de la Atlántida, siendo rescatado por un superviviente que la mantuvo en su custodia en una ciudad de piedra, escondida en las selvas de América del Sur (?). de altura, provenía presuntamente de la Atlántida, 

Otro detalle inquietante es que la estatuilla representaba a un posible sacerdote sosteniendo una tabla con extrañas inscripciones, 24 signos en total. Fawcett logró descifrar 14 de estos signos al hallarlos en piezas de cerámica prehistórica procedentes del Brasil. Los utilizó como “coordenadas” para alcanzar su objetivo.Otros piensan, incluso, que la escritura se trataba en realidad de una especie de “contraseña” o “llave de acceso” al mundo perdido del Roncador .  Y aunque todo esto suene demasiado descabellado como para aceptarlo, existen diversos estudios serios sobre la inscripción que esgrime la estatuilla. 

El reconocido estudioso argentino Aldo Ottolenghi , en su obra “Civilizaciones Americanas Prehistóricas” (1980) aborda de lleno el misterio de esa escritura.  A decir del experto mundial en el estudio de escrituras ancestrales, por las complejas y exactas características como lenguaje arcaico que muestra la estatuilla, es casi imposible falsificarla.

Por alguna razón, aquella estatuilla llegó a manos de Sir Haggard para que, finalmente, Fawcett la posea como la ratificación de un viaje que venía pensando realizar. El objeto, como si se tratase de una profecía, acompañó al osado explorador inglés en su último y extraño viaje al Mato Grosso. 

¿Tenía que devolverlo a su lugar de origen?

Matalir-Araracanga - la ciudad que truena Matalir-

Aquel es el nombre con el que muchos identifican al Retiro Interior de la Sierra del Roncador . Debe su denominación al extraño ruido, a veces como de “truenos” y otras ocasiones como de “máquinas”, que parece surgir del suelo. Es curioso por cuanto los científicos no han podido explicar el fenómeno.  Aquella zona no despliega actividades sísmicas. 
Matalir-Araracanga sería la ciudad subterránea que genera aquellos “sonidos”, no siempre atribuibles a tecnología.  Algunos místicos suponen que en verdad nos hallamos ante los mantrams o cánticos sagrados de los intraterrestres del Mato Grosso. Este fenómeno, cabe mencionar, ha sido escuchado también en otros Retiros Interiores de América y el mundo, incluyendo el propio desierto de Gobi. 
Se ha oído muchas veces que las caravanas que atravesaban el desierto asiático, de pronto escuchaban un canto antiguo salir de las entrañas de la tierra.  Inmediatamente todo quedaba en silencio, hasta los animales que venían con la caravana se hallaban inmóviles, sobrenaturalmente tranquilos, incluso el viento frecuente de aquellos parajes, también, misteriosamente, se había calmado.  Al cabo de unos instantes más, todo volvía a la normalidad.  Los lamas afirman que este hecho sucede cuando el Rey del Mundo , el Supremo Maestro de Shambhala , según sus creencias, está orando por la Humanidad. 

Muchas fueron las expediciones que intentaron localizar al expedicionario inglés en las Sierras del Roncador.  Una de las más recientes se llevó a cabo en 1996, con la intención de indagar qué le pudo haber sucedido a la expedición Fawcett en 1925. No obstante, esta iniciativa, organizada por el empresario brasileño James Lynch , no tuvo mucha suerte: los indígenas secuestraron a todo el equipo durante varios días, y sólo fueron liberados tras pagar un respetable rescate. 

Pero ello no quiere decir, necesariamente, que una suerte similar corrió la expedición del intuitivo Coronel. 

Quizá, Fawcett no murió bajo un inesperado ataque de los indios Xingú de los años 20, o picado de muerte por algún insecto o víbora . 

Quizá, el mismísimo Fawcett aun se encuentre en el Retiro Interior que buscaba en el Mato Grosso bajo la leyenda de una ciudad perdida, sin que el tiempo material le afecte, puesto que aquellos seres viven en otra realidad, acorde al pulso temporal del Universo. 

Quizá, el explorador esté aún allí... 
cronicasubterranea.blogspot.

1 comentario:

JOSÉ GARCÍA dijo...

Error subsanado.Pido disculpas.Un saludo

Entradas populares