octubre 09, 2012

ISH-RA - La Luz


ISH-RA - La Luz - capítulo 1º -






El Ba-R-tA

Después de tantos años dedicados al estudio, investigación y enseñanza de la historia del hombre y con numerosos libros a sus espaldas, para Paul Moore, había llegado la hora de descansar. La jubilación liberó al profesor de sus obligaciones diarias y esto propició que toda su energía la dedicaría a partir de ahora a sus dos únicos y auténticos tesoros, su esposa Nancy y sus libros. Vendieron el lujoso piso de la ciudad y compraron una hermosa casa en la costa norte del país donde disfrutarían de una fresca y sana temperatura durante muchos meses al año y por supuesto, de los últimos años de sus vidas.

Durante varias semanas se procedió a trasladar la gran cantidad de libros que había acumulado durante toda su vida y después de acomodarlos en la gran biblioteca que había habilitado en los altos de la nueva residencia, Paul comenzó a acariciar la idea de escribir un nuevo tratado de historia del cual, ya tenía terminadas muchas partes y ahora procedía organizar todo ello para, finalmente, dar a luz un nuevo libro.

El matrimonio no tuvo hijos y la única familia que tenían, era la hermana pequeña de su esposa Nancy que había enviudado poco tiempo atrás y a quedarse sola, decidió comprar una casa en el pueblo que se hallaba cerca de la casa de la costa y así, poder estar cerca de su hermana y de su cuñado pues, al no haber tenido tampoco hijos, eran los únicos familiares que le quedaban en este mundo.

Como las compras las realizaba habitualmente su esposa, esta se desplazó con su vehículo al pueblo donde residía su hermana y aquel día lo aprovecharía para hacer algunas compras y también para ayudar a su hermana en acomodar su nueva residencia con lo cual, Paul se dispuso a pasar buena parte del día solo y preparando su nuevo proyecto pero.......algo haría cambiar todos sus planes.

Cuando sonó la campanilla de la puerta, Paul pensó que su mujer posiblemente se había olvidado de las llaves pero al abrir la puerta, no fue a su esposa a quien vio. De pie y con una leve sonrisa, el hombre que se encontraba en la puerta, se presentó diciendo – buenos día profesor Moore – y continuó – he hecho un largo viaje para llegar hasta aquí y soy portador de un objeto para usted – Paul, algo sorprendido, miró hacía el exterior y comprobó que no había ningún tipo de vehículo en el cual pudiera haber llegado aquel hombre el cual, quedó esperando la respuesta del profesor sin mover ni un músculo de su cara mientras que Paul, durante unos segundos y sin decir nada, observó detenidamente al recién llegado.

Su estatura era más bien pequeña pero sus anchas espaldas le daban una imagen de persona de gran fortaleza física. Con su traje de corte antiguo y la camisa de cuello redondeado con un antiguo lazo, tenía toda la apariencia de persona de otra época y su piel morena, seguramente bronceada por largas exposiciones al Sol, chocaba con la palidez propia de las gentes de aquella norteña y lluviosa región en la que se encontraban. Paul, reaccionó diciendo – ¿ha venido andando? - a lo que el visitante contestó – así es señor pero para mí, no representa ningún problema caminar grandes distancias – la respuesta confirmó el porqué de la no presencia de algún tipo de transporte en el exterior de la casa si bien y rápidamente, el profesor hizo un sencillo calculo mental y suponiendo que hubiera llegada desde el pueblo, habría andado más de una hora para llegar hasta la casa pero, cuando el hombre del lazo en la camisa retomó la palabra, Paul tuvo que borrar el cálculo que había realizado y llenarse más si cabe de sorpresa – el tren me dejó en la ciudad y desde allí he venido caminando – las palabras que acababa de escuchar significaba que el personaje había caminado más de ochenta kilómetros aunque, ni su apariencia ni su voz presentaban el más mínimo signo de cansancio. - ¿y dice que trae un objeto para mí? - preguntó Paul, a lo que el hombre respondió con un escueto - si - ¿de qué objeto se trata? - volvió a preguntar – el recién llegado introdujo su mano en uno de los bolsillos de su chaqueta y de él extrajo una pequeña esfera de un tono anaranjado y que mostró a Paul diciendo – este Ba-R-tÁ es para usted y en él, se encuentra almacenada la información que hará cambiar todos sus conceptos y conocimientos sobre la historia del origen y la evolución del hombre y que mi Señor Ish-rÁ, ha decidido que sea usted, el primer híbrido que los posea.

El hombre, que todavía estaba de pie frente a la puerta de Paul, extendió su brazo con la clara intención de entregar la esfera que tenía en su mano al profesor, pero este, se mantuvo quieto y quedó observando el pequeño objeto durante unos segundos. Al ver que el receptor no hacía ningún movimiento para tomar lo que le estaba entregando dijo, - no debe temer nada, el Ba-R-tÁ está creado para que solo usted, pueda acceder a la información que contiene y en ningún caso representa el más mínimo peligro para su integridad – y al terminar de hablar, el hombre, tomo con su mano la del profesor y depositó en ella la esfera. Al contacto con la piel de Paul, el pequeño objeto aumentó suavemente su luminosidad y este, notó como un tenue y agradable calor recorría, partiendo de su mano, todo el brazo en dirección a su cabeza. Durante estos breves minutos, el mensajero sonrió levemente pues entendió que había completado su encargo y que la esfera estaba reconociendo a su dueño.

Ya con el Ba-R-tÁ en la mano, el viejo historiador reaccionó diciendo, - por favor, pase al interior que le daré algo de beber y aproveche para descansar un poco – el hombre, asintió con un gesto de agradecimiento y siguió a Paul hasta el salón de la casa. Sentado en un sillón, esperó la llegada de su anfitrión que regresó a los pocos minutos . Después de beber, dejó el vaso sobre la mesita de centro que tenía justo enfrente y espero a que el profesor comenzara a realizar las preguntas que ya supuso que le haría. Durante unos instantes, Paul, que había tomado asiento junto al visitante, quedó observando la esfera que tenía en su mano, después, dirigiendo su mirada al hombre que se mantenía en silencio y expectante, dijo. - disculpe si le pregunto quien es usted, pero estamos en desigualdad ya que sabe como me llamo pero yo no como se llama usted – es una pregunta lógica profesor – respondió el hombre que continuó diciendo – me llamo Joval y soy un El-oh-iM en el cuerpo de un atlante – la respuesta del tal Joval, dejó más desorientado si cabe al bueno de Paul, conocía el significado de la palabra El-oh-iM descrita en antiguas escrituras que él había estudiado infinidad de veces, pero que se encontraba en el cuerpo de un atlante, ya sobrepasaba todo lo que era capaz de asimilar como científico y comenzó a sospechar que se encontraba frente a alguien que pudiera tener algún tipo de desequilibrio mental.

Tardó unos minutos en ordenar un poco sus ideas y sin llegar a conseguirlo, preguntó con una gran dosis de incredulidad. - ¿me está diciendo que usted es un ser que vive en el cuerpo de otro? - así es profesor – respondió tranquilamente Joval, Paul, encajó lo mejor que pudo la respuesta y tomando un leve respiro, volvió a preguntar, - cuando habla de un atlante ¿ha qué se refiere? - usted es historiador y sabe que los atlantes eran los habitantes de lo que para ustedes es el mito de la Atlántida y si yo, me hubiera presentado ante usted en mi forma original, posiblemente jamás me habría invitado a entrar en su casa y la forma atlante es muy parecida a la de los humanos pero, mucho me temo que necesitaríamos demasiado tiempo para que yo pudiera responder a todas sus preguntas y la función de la esfera es precisamente esa – respondió con toda tranquilidad. El viejo historiador, se recostó en su sillón y volvió a fijar su mirada en el objeto que tenía en su mano y así quedó durante unos minutos.

Joval se puso en pie con la clara intención de dar por finalizada su visita mientras que Paul, al ver levantarse al hombre, hizo lo mismo. Ambos se dirigieron hacia la entrada de la casa y cuando se encontraban en ella, Joval se volvió hacia el profesor y dijo, - la primera vez que reciba información del Ba-R-tÁ, sentirá una gran desorientación pero no debe preocuparse, poco a poco, su cerebro se acostumbrará a trabajar con la esfera y le aseguro que vivirá sensaciones, imágenes y sonidos como nadie en este planeta tendrá la fortuna de hacerlo y sobre todo, prepare su mente para reescribir todo lo que sabía sobre la evolución que llevó al ser humano de ser alimento en grave peligro de extinción a ser amo y señor de la tierra y dominar el planeta y permita que le diga, que es usted muy afortunado al haber sido elegido por Mi Señor Ish-rÁ para recibir este conocimiento. Joval dio un apretón de mano a titulo de despedida al evidentemente aturdido profesor y antes de partir le volvió a preguntar - ¿ cree usted en Dios – a lo que Paul no respondió y ante el silencio del historiador Joval sentenció, – Si cree en Dios, su fé tomara otra perspectiva pero si no es creyente....lo será.

La figura del extraño hombre, se fue desvaneciendo hasta que desapareció engullida por la distancia. Paul, quedó mirando como se alejaba mientras sostenía en su mano la esfera al tiempo que su cerebro, intentaba poner en orden lo acontecido desde el momento que abrió la puerta y apareció en ella Joval. La necesaria reflexión científica para aceptar todo lo que le había contado el supuesto ser quien afirmó estar en el cuerpo de otro, sobre las propiedades del objeto, solo se mantenía cuando cerraba su puño y presionaba sobre ella. La esfera daba toda la sensación de estar viva y sin poder evitarlo, el profesor sentía como intentaba interactuar con él. Cerró la puerta y se dirigió al salón. Sentado en su sillón favorito, abrió su mano y quedó contemplando durante un buen rato el objeto. No era algo que él hubiera visto anteriormente en su ya larga vida. El contacto de la esfera sobre su piel, resultaba muy agradable y transmitía un suave y confortable calor pero por encima de todo, parecía cada vez más, querer formar parte de él.

Lleno de lógicas dudas, Paul, decidió no precipitarse y guardó el objeto en su bolsillo mientras se dirigió a la cocina y una vez en ella y al tiempo que preparaba algo de comer, analizó todo lo dicho por el supuesto El-oh-iM el cual, había afirmado estar en el cuerpo de un atlante y en este punto, no pudo evitar sonreír ante el sin sentido del pretendido hecho. Menuda tontería, pensó, un supuesto dios según las antiguas escritura en el cuerpo de un habitante de una supuesta civilización jamás hallada. Semejante afirmación, habría descalificado a cualquier persona que la hubiera pronunciado, pero la existencia de la esfera mantenía la duda en el viejo historiador y, por qué no decirlo, una creciente curiosidad sobre las presuntas propiedades del objeto que guardaba en uno de sus bolsillos.

Después de cenar, llamó a casa de su cuñada para hablar con su esposa, intentó explicar someramente lo sucedido y pidió a su mujer que aquella noche, pernoctara en casa de su hermana. Sabía que la historia que contó no sería comprendida por su cónyuge pero esta, que ya estaba más que acostumbrada a situaciones como la que se presentaba debido a la personalidad de su esposo, aceptó quedarse con su hermana. El viejo profesor, pensó que sería oportuno terminar con las dudas que le generaban tanto la visita del pintoresco personaje, como la existencia de la esfera y la mejor forma sería comprobar las aludidas, por quien se la entregó, propiedades del objeto.

Tomó asiento en su sillón favorito y procedió a encender su habitual puro después de las cenas y a saborear la copa de brandy que se había servido. Mientras cumplía con su acostumbrado ritual nocturno, mantuvo el objeto en la palma de su mano intentando analizar su posible composición al tiempo que buscó algún punto por donde se pudiera acceder al interior de la misma ya que, la tenue luz que surgía de su interior, fluctuaba según la presión que ejerciera sobre ella por muy suave que esta fuera. Así pasó un buen rato hasta que terminó de beber el brandy y decidió apagar el cigarro. Se acomodó en el sillón y cerrando con fuerza la mano en la que tenía la esfera, cerro sus ojos.

Durante unos segundos, percibió a través de la piel de la mano, que el objeto aumentaba ligeramente su temperatura y con gran sorpresa, comenzó a percibir los latidos de su corazón con tal nitidez que se asustó. Abrió los ojos y volvió a observar a la esfera percatándose de que su tonalidad, había cambiado hacia un tono más blanco y más brillante pero, al momento, sus ojos volvieron a cerrarse y esta vez en contra de su voluntad y casi de inmediato, se encontró rodeado del más absoluto silencio y de la más completa oscuridad. Poco a poco, percibió que su cuerpo se movía y comenzaba a tomar velocidad pero sin embargo, no tuvo la sensación de que este hecho, representaba para él el más mínimo peligro y la sensación que sentía, le comenzó a resultar en cierta medida agradable. No tenia el control de lo que estaba sucediendo y la oscuridad fue transformándose en un sinfín de puntos luminosos y en variadas formas que al principio no supo reconocer pero que poco a poco, comenzó a interpretar.

Sí, todo aquello que su mente estaba viendo era el espacio exterior y los puntos, se convirtieron en millones de estrellas y las formas, en galaxias y nebulosas. Evidentemente, y sin saber como, estaba sintiendo que todo él, era proyectado a través del Universo. A medida que avanzaba, su percepción de lo que sentía se aclaraba como si fuera siendo guiado en todo momento por algo o alguien hasta que, de repente, la sensación de movimiento terminó y quedó suspendido sobre la nada pudiendo observar en ese momento, el extraordinario espectáculo que se ofrecía a sus sentidos. Delante de él y a una relativa distancia, aparecía la majestuosa forma de lo que casi de inmediato y gracias a sus conocimientos de astronomía reconoció como, la nebulosa de Orión.

Sus sentidos no podían dar crédito a toda la extraordinaria grandiosidad y belleza que percibían. Inmóvil frente a la mítica Nebulosa de Orión, el profesor, tenía la sensación de que alguien intentaba darle una referencia. Jamás hubiera soñado con ver algo semejante y sin embargo, estaba sucediendo. No dudó ni un instante de que la realidad que presenciaba, estaba inducida por el Ba-R-tA, la esfera era la causante de todo aquello pero, ¿cómo lo hacia posible?, ¿qué tecnología conseguía el control de su mente por mediación del objeto? y por encima de todo, ¿ quién o qué la desarrolló?.

La conmoción producida por lo que estaba sucediendo dentro de su cabeza, dejó paso a un mar de preguntas y sobre todo a lamentar la incredulidad primera que le privó de una ocasión inimaginable para un historiador, había desperdiciado la oportunidad de hablar con un ser que afirmaba encontrarse dentro del cuerpo de un atlante, y las preguntas comenzaron a acumularse, ¿Quién era ese ser?, ¿de dónde procedía? Y, si estaba dentro del cuerpo de un habitante de la Atlántida, significaba que ¡¡ la Atlántida existió!!. Sintió verdadera angustia al haber perdido la oportunidad de preguntar donde se desarrolló la mítica civilización, de donde procedían sus creadores y sí, después de su desaparición, ejercieron influencia en otras culturas y pueblos. Paul estaba realmente angustiado pues la realidad de lo que estaba presenciando, no era posible que fuera inducida por ningún tipo de tecnología o droga producida en la tierra y la incapacidad de controlar lo que estaba pasando lo situaba en un estado de extraña complacencia, sí, le agradaba todo lo que estaba sucediendo pero sobre todo las maravillosas posibilidades que se abrían ante él, pero, de repente, sus ojos se abrieron.

Sentado en su sillón, se encontró de nuevo en la realidad que debía ser la verdadera o cuando menos la realidad que siempre vivió pero, entonces, ¿qué realidad acababa de vivir?. Instintivamente, miró en dirección a su mano y fue en ese momento, cuando comprendió lo que había pasado, sin saber porqué, la mano se abrió y la esfera cayó al suelo siendo este, el modo en el que el profesor, quedó desconectado de la realidad cerebral que estaba viviendo. Sin duda mientras la mano sujetaba la esfera, esta percibía la orden de interactuar con su cerebro tomando el mando de todo lo que rodeaba la situación y pasando a relatar como en una película virtual, toda la información que almacenaba. Simplemente, increíble y maravilloso.

El profesor se levantó de su asiento y algo mareado, se dirigió en dirección al baño. Durante unos minutos y con el grifo vertiendo agua, refrescó su cara y su cabeza intentando recobrar todo el control que la primera experiencia con la esfera, parecía haberle quitado. Mientras se secaba la cara con una toalla, Paul comenzó a sentir la necesidad de volver a tener el objeto en su mano y regresar al viaje que hacía poco estaba realizando pero su mente, recobró el control de la situación y comenzó a analizar lo sucedido. De nuevo en el salón, dirigió su mirada hacia el reloj de pared que lo presidía y pudo constatar que lo sucedido, había transcurrido en el espacio aproximando de una hora. Tomó de nuevo asiento y recogió la esfera que se encontraba sobre la alfombra y con ella en la mano, repasó mentalmente lo acontecido.

Necesitaba más tiempo y la conveniente soledad, para adentrarse nuevamente en el extraordinario mundo que la esfera le podía ofrecer y así acceder a toda la información que contenía. No dudaba en absoluto de sus posibilidades y estaba totalmente convencido de que, si estaba en su poder, era para darle a conocer algo extraordinario y al alcance de un auténtico elegido. Saber quién decidió ofrecer semejante privilegio quedó en un segundo plano y la ansiedad por conocer más, se apoderó totalmente del profesor. Se recostó en el sillón y mantuvo la esfera en la palma de la mano mientras pensaba que ahora no sabia que sería capaz de dar por volver a ver al personaje que se la entregó y que dijo llamarse Joval.

Cerró los ojos y se dispuso a presionar la esfera con su mano convencido de que en este momento, no había nada en el mundo que deseara más poder realizar y de repente, se hizo la oscuridad y reinó el silencio. Durante un tiempo sin medida, su mente quedó totalmente vacía pero, lentamente, comenzó a retomar las sensaciones e imágenes que había vivido la primera vez. Estaba de nuevo suspendido en el más extraordinario de los vacíos y esta vez, no distinguía las formas que aparecían ante él. Todo indicaba que su ubicación había cambiado y en la distancia comenzó a distinguir lo que poco después reconoció totalmente como, la galaxia espiral de la Vía Láctea.

Continuará..........

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